En el corazón de mi trabajo está la paz mental. Creo que cultivar la calma interior y el equilibrio es esencial para liderar, tomar decisiones acertadas y construir relaciones laborales sanas.
Mi experiencia en la práctica y el estudio de la paz mental me permite aportar herramientas que ayudan a:
– Reducir el estrés y los conflictos.
– Mejorar la comunicación y la cohesión de los equipos.
– Crear entornos de trabajo más humanos, sostenibles y rentables.
Transurfing aplicado a la empresa
Pensemos en cuántas veces decimos una cosa y hacemos otra distinta. En las empresas esto ocurre a diario. A veces ni siquiera tenemos definida con claridad la filosofía ni los valores de la organización, y aun así esperamos que, por arte de magia, las personas los comprendan y actúen en consecuencia.
El resultado suele ser un torrente de incoherencias en cascada que generan caos, confusión y malestar. Lo mismo sucede en cualquier relación: cuando lo que imaginamos, lo que decimos y lo que hacemos no están alineados, lo que transmitimos es ruido y contradicción.
El Transurfing nos recuerda que la realidad no es fija, sino un espacio de variantes. La forma en que pensamos, sentimos y actuamos abre o cierra caminos. En la empresa ocurre lo mismo: cuando valores, políticas y personas están en coherencia, la organización fluye; cuando se desalinean, aparece la fricción.
Por eso, incidir en la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos es indispensable. Solo así reducimos las aristas que causan daño. Y cuando hay menos daño, se mejora la actitud, los procesos y el desempeño. Todo ello, en definitiva, se traduce en una mejora real de la rentabilidad.
Merece la pena poner el foco en la coherencia porque algo tan delicado y profundo tiene la capacidad de transformar por completo tu universo… y el de tu empresa.
Pensemos en cuántas veces decimos una cosa y hacemos otra distinta. En las empresas esto ocurre a diario. A veces ni siquiera tenemos definida con claridad la filosofía ni los valores de la organización, y aun así esperamos que, por arte de magia, las personas los comprendan y actúen en consecuencia.
El resultado suele ser un torrente de incoherencias en cascada que generan caos, confusión y malestar. Lo mismo sucede en cualquier relación: cuando lo que imaginamos, lo que decimos y lo que hacemos no están alineados, lo que transmitimos es ruido y contradicción.
Por eso, incidir en la coherencia entre valores, políticas y personas es indispensable. Solo así se reducen las aristas que causan daño. Y cuando hay menos daño, se mejora la actitud, los procesos y el desempeño. Todo ello, en definitiva, se traduce en una mejora de la rentabilidad.
Merece la pena poner el foco en la coherencia, porque algo tan delicado y profundo tiene la capacidad de transformar por completo tu universo, y el de tu empresa.
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